Hay veces en que el instinto glotón le gana a la cordura y uno se mete sin importar nada a lugares que en una situación consciente no habría visitado. Me pasó esta semana.
Caminando por provi, casi llegando a la esquina de Suecia me encontré con un tremendo letrero que decía KEBAB. Dije “esta es la mía” y entré.
Con salsa y bachata de fondo, y con un pre aviso de que no había cerdo y sólo pollo, pedí un kebab por $3100 con bebida. El lugar parecía muy movido y el servicio era rápido, por lo mismo me senté
(Leer más)












































Comentarios recientes
hace 2 días
hace 5 días
hace 5 días
hace una semana
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas