Nota: En este restaurant pagamos la cuenta
Datos van y datos vienen cuando uno viaja. Casi siempre son los mismos, una especie de posta eterna de lo que nos podría parecer más interesante, es por eso que en una primera instancia todos tenemos denominadores comunes al momento de mandar a alguien a comer en una tierra desconocida. Es por lo mismo que cuando algo se mueve de esta clasificación lo que hace es darte la posibilidad de ver un nuevo prisma.
Gracias al @gonzalopavon que en un carrete me preguntó por mis vacaciones, terminé en Parrillas Peña, local de clásico look argento. Parrilla en 60°, mesas con manteles de tela y otro de papel encima, y muchos clientes de la casa.
Peña es una clásica parrilla con la distinción de recalcar que aquí la carne se hace al fuego de la brasa y no al gas como en varios lugares.
La carta es poco pretenciosa, cortes de carne, entradas clásicas (matambres, entrañitas, chorizos y morcillas) ensaladas y papas. Pero también hay milanesas, pastas de la casa y todo lo que nos hace engordar al otro lado de la cordillera. Porque seamos sinceros, aunque haya todo tipo de comida, en Buenos Aires uno viene a hacerse pedazos los niveles con todo lo que salga de la vaca y del horno.
Antes de pedir el mozo grita que le manden dos empanadas, las que llegan recién fritas a la mesa como una atención de la casa. Las empanadas son, por decirlo menos, un manjar de entrada. El pino se siente atomatado, con pimientos y ajo. Pimienta y comino en proporciones perfectas la suben a un pedestal. Contundentes y sabrosas son un buen preámbulo para lo que viene, casi un juego previo para la carne.
Cuando nos llega la carne, acompañado de una ensalada mixta clásica a la que le cambiamos la cebolla por zanahoria, el cuchillo se posa sobre ella, y es como un suspiro. Al llevarla a la boca me acuerdo de los mejores cortes de wagyu que he comido en Santiago, y el precio de los mismos versus este honesto medio biffe de lomo, de unos 300 g. que no hace más que refregarnos en la cara la técnica parrillera de nuestros vecinos argentinos y la suerte con la que cuentan al manejar su día a día con productos de semejante calidad.
La carne es como un sueño, pura mantequilla, sabor y el punto justo de cocción. Una especie de carta de amor carnívora, suave y amable. Si le agregan un poco del chimichurri de la casa, que no es más que la mezcla perfecta entre sabor y sabor, el resultado es un pasaje de vuelta cada vez que ponga un pie en la Ciudad de la Furia.
De postre no pedimos nada, pero íbamos dateados hacia el flan de dulce de leche. Le saqué si una foto al postre argentino por excelencia, queso y dulce de membrillo. Muy francés, muy italiano, muy porteño. La familia del lado pidió uno para la mesa y picoteaban, quesito, dulce, quesito, dulce.
Si anda por estas tierras y no lo convencí con el relato, usted se la pierde. Peña es simple y honesto. 120 pesos la cuenta en total compartiendo ½ biffe (300 grs.) y una ensalada, más dos bebidas (sin propina) y una sonrisa de oreja a oreja.
Vaya.
Saludos,
Pancho Araya
PARRILLA PEÑA
Rodríguez Peña 682
F: 4371-5643
Sólo efectivo












































Qué tal peligroso es ir sin reserva en fin de semana?
Fuimos en la semana!
Saludos
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