Santiago en Picada / Especial Mantel Largo / Puerto Fuy

Durante años en Chile hemos tenido un auge de restaurantes de mantel largo, prolongado y exponencial. El mercado da para todos, porque turistas nunca nos faltan (excepto cuando tenemos sucesos como la gripe porcina).

Puerto Fuy lleva 5 años de puro éxito, figuraciones, premios y elogios. La mano de Giancarlo Mazzarelli ha hecho de este, uno de los más renombrados espacios culinarios del Santiago de mantel largo. Un referente en servicio, comida y experiencia en general. 

A todos los que leen este blog y siempre han tenido la curiosidad de gastarse las no despreciables 35 lucas por persona (aprox.) que vale una ida al Fuy, en fotos y reseñas les voy a decir el por qué vale cada peso; Y si lo ponemos en comparación: vale lo mismo que cancha en un recital, y tiene un efecto parecido. La experiencia dura dos horas y cuando sales te vas a acordar por un rato largo.

De partida el lugar está pensado para que cuando llegues te sientas especial. Una anfitriona te recibe, confirma tu reserva, y mientras caminas a tu mesa, el servicio te da la bienvenida.

Las mesas son amplias con una distancia prudente entre cada una, por lo que, te das cuenta que la gente está conversando, pero no alcanzas a escuchar nada. Perfecto para cerrar negocios.

De regalo, nos llega de la cocina un appetizer, como para calentar motores: Un bocadito de felicidad para esperar lo que viene.

Cuando nos llega la carta no me parece descabellada, apenas la veo, me doy cuenta que no es barata pero tampoco escandalosa. Hay dos platos que son la locura: El Caviar de 30 g. ($95.000) y la centolla completa ($55.000 aprox.) Lujo puro. Además de esos las entradas están entre $6000 y $9000.

Para mi, una entrada de Erizos.

Cinco tipos de preparaciones, al panko con salsa de erizos (groso, fuerte) Con mermelada de tomate y choclo peruano (me voló las pantuflas)un raviol de hoja de espinaca, erizos y reducción de hongos (exquisito y suave) una leche de tigre (con espuma de erizos) y los clásicos erizos al matico. Fue como pasearme por el mundo y llegar a mi caleta favorita a comer erizos con limón y salsa verde. 10 puntos!

La otra entrada: Un tártaro de atún, marcado a fuego por la influencia japonesa. Exquisito, con huevos de pescado volador, centolla y un alga japo que le daba ese agridulce-fresco.

Cuando tu te sientas a la mesa en el fuy, además de ofrecerte 4 tipos de pan, te muestran dos estrellas de la casa, los aceites de oliva. Según tu gusto (fuerte- suave) puedes elegir con cual te quedas, lo mismo con las aguas y lo mismo con la sal. Así es, 5 tipos de sal en la mesa.

Y mientras esperas el fondo y para olvidarte de lo que comiste primero, llega este sorbet de limón de pica y albahaca que en dos segundos y medio se deshace en la boca dejándola lista para un nuevo bocado. Así no má…

Al llegar nuestros fondos, vemos como en la cocina se toman el tiempo para hacer cada plato. El montaje es impecable, innovador, fresco, bello. Un cuadro que uno mira y revisa un rato largo antes de comerlo. Y con ganas.

Para mi Mero. Un pescado para machos, para “guatas curtidas”. Es tan graso que las porciones no deben excederse, si no, aun las más curtidas sufren ($13.000 aprox.)

Siguiendo la tradición francesa de la cocina del Fuy, nuestro otro fondo, magret y confit canard, con reducción de hongos y una bolita rellena de confit. ($11.000 aprox.)

El confit, inolvidable.

En este punto, hago un balance. Mucho de mi experiencia me ha entrado por la vista, pero si no se consolida con buena comida, no vale nada. Y créanme, la mano de Mazzarelli y su tremendo equipo de 18 personas en cocina!!! es puro oficio.

De la nada me llega otro sorbet, este es de maracuyá y crema de malibú. Mis ojos se vuelven locos, entre lo ácido y fresco y la crema con un toque de trópico, me mando un mini viaje lisérgico.

Los postres son un tema importante en un restaurant. Hay varios que conozco que se han caído en el final de la experiencia. Dateado, me voy directo al creme brulee y el tiramisú (entre $5100 y 6000) Y claro que no salgo defraudado.

De la nada llega un mozo y con un muestrario me sugiere perfumar mi

postre con una selección de, escuche bien, “fragancias de licores” Grand Manier para la creme brulee y Rapsberry Absolut para mi tiramisú. Detalles y más.

Al final, un muestrario de cafés

¿Cómo te gusta el café? Es la pregunta. Y respondemos con un ristretto, intenso y un decaf suavecito.

 

Han pasado 3 horas, y el concierto termina. Oficio, experiencia, viajes, servicio, preocupación, sabores notables. Ahí es cuando me acuerdo de las veces que leía del Puerto Fuy y decía “tengo que ir”.

Muchas gracias a Giancarlo Mazzarelli por su comida, a Felipe Cortés por su tiempo para conversar con nosotros, y especialmente a Waldo y Carlos que nos mostraron por qué el equipo de servicio de Puerto Fuy es una más de las patas súper cuidadas de este restaurant, que es caro, pero inolvidable.

Saludos a todos!

Pancho Araya®


PUERTO FUY

AV. NUEVA COSTANERA 3969

F: 2088908 - 2067391

 

PS: Quiere lucirse? Pida la cata de Chivas Regal (el whisky de la casa, $22.500) Desde el 12 al 25 años, con hielo glacial.


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